lunes, enero 31, 2011

El mundo árabe en llamas 2

[Túnez] Obstinación y contrarrevolución

Alma Allende. Rebelión. Fotos de Ainara Makalilo

A las 9.30 de la mañana un taxista responde a nuestra pregunta sobre Mohamed Ghanoushi con un razonamiento impecable:

- ¿Sabes por qué quiero que se vaya? Porque no quiere irse. Si no quiere irse es que oculta algo. Si oculta algo, no puede ser algo bueno. Y si oculta algo malo, tiene que irse.

Doce horas después sabremos que Mohamed Ghanoushi sigue en su puesto. El nuevo gobierno de transición, del que han salido todos los antiguos miembros del RCD, incluido Friaa, el odiado ministro del Interior, mantiene en cualquier caso al presidente y al primer ministro.

Pero todavía no lo sabemos. El día en que el pueblo tunecino cumple su segunda semana de vida no nos despierta el helicóptero militar sino el repiqueteo nutrido de la lluvia. Con el corazón encogido, pensamos en colchones y mantas empapados de agua y en cuerpos ateridos de frío. La Qasba, la casa del pueblo, de pronto se ha quedado sin techo.

- La revolución no es la capital -nos dice el periodista Fahem Boukadous. -La Qasba es sólo una de las muchas expresiones de protesta; un símbolo, sin duda, porque concita la atención de los medios, pero la revolución empezó en las regiones y allí sigue muy activa. Ayer se manifestaron 80.000 personas en Sfax y hoy la ciudad ha quedado paralizada por una huelga general. En Gafsa, en Sidi Bousid, en Tela hay concentraciones y protestas.

Fahem Boukadous está contento. Es un hombre feliz. Liberado el día 19 de enero, cinco días después de la huida del dictador, ha salido a la calle en un Túnez volteado por la revolución. Llevaba seis meses en prisión, pero no era la primera vez que sufría los rigores de la dictadura. En 1999, tras pasar por las cámaras de tortura del ministerio del Interior, fue condenado a tres años de cárcel, de los que cumplió 19 meses antes de ser indultado por una “gracia” presidencial. Persecución, clandestinidad, incansable combatividad, Fahem nació en Regueb, pertenece al Partido Comunista Obrero de Túnez, dirigido por Hama Hamami, y gran parte de su actividad política ha estado centrada en el periodismo militante. Fue el primero que, en 1998, denunció las actividades mafiosas de las cinco familias que dominaban el país. En 2003, instalado en Gafsa, se convirtió en corresponsal de Al-Badil y tres años más tarde en responsable de la emisión tunecina de Al-Hiwar-TV, un canal vía satélite. En 2008, cuando estallan las revueltas en la cuenca minera de Gafsa, ensayo general de la actual revolución, este medio precario, pero inalcanzable para el gobierno, se convierte en el centro radial de las imágenes de las protestas. Fahem Boukadous, desde esa posición privilegiada, catalizó el malestar de los jóvenes de la región, proporcionándoles un medio de expresión y convirtiéndose por tanto en una amenaza para la dictadura.

- Es lo que yo he llamado “medios populares” -dice. - Cientos de jóvenes, a los que parientes emigrados habían regalado una cámara, se convirtieron en periodistas. Yo sólo tenía que reunir esas imágenes y hacerlas circular.

Las revueltas de la cuenca minera, de las que sólo se ocupó Al-Hiwar-TV, pusieron a prueba un régimen dentro del cual había ya fisuras y forcejeos. En junio de 2008, tras meses de protestas, Ben Alí decidió extirpar de raíz el movimiento. Redeyev fue tomada por 4.000 policías que asaltaron y saquearon las casas, rompieron los muebles, pegaron a las mujeres. Hubo dos muertos. La ciudad, en un anticipo de lo que ocurriría dos años después en todo el país, fue parcialmente ocupada por el ejército.

- En Redeyev el movimiento estuvo dirigido por sindicalistas y militantes, pero en los otros pueblos de la cuenca minera fueron los propios jóvenes los que se organizaron y coordinaron las protestas.

En enero de 2010, en un juicio que duró cinco minutos, Fahem Boukadous fue condenado a 4 años. Tras negarse a pedir perdón al dictador y pasar por el hospital, de donde la policía trata de llevárselo dos veces, ingresa finalmente en prisión el 15 de julio de 2010. Allí escribe sin parar; prepara un libro sobre las revueltas de Gafsa. Entra en contacto con los presos comunes y trata de formarlos políticamente, lo que provoca la intervención del director del penal. Gracias a la solidaridad de uno de los médicos, recibe informaciones de la muerte de Mohamed Bouazizi y de las reacciones populares que desencadena, cuya velocísima expansión aún le maravilla.

Sobre la relación que existe entre las revuelta de 2008 y la revolución de 2011, Fahem Boukadus insiste en tres puntos:

El primero es la lección de resistencia de los habitantes de Redeyev y de toda la cuenca minera, que se acumula en la memoria colectiva del país.

El segundo es la participación en el movimiento de 2008 de los diplomados en paro, una de las fuerzas hoy protagonistas en el proceso revolucionario.

El tercero es la importancia de los “medios populares”. Al-Hiwar-TV y los CD caseros han sido sustituidos por Facebook, a través del cual se ha roto la mordaza de la censura.

- ¿Por qué el movimiento de Redeyev fue derrotado y el de Sidi Bousid, en cambio, se extendió de ciudad en ciudad hasta alcanzar la capital? Ese es precisamente el elemento de contingencia que ningún análisis histórico puede adelantar o explicar.

Fahem Boukadous no cree que haya habido ninguna intervención de EEUU para facilitar la caída del dictador. La revolución ha cogido con el pie cambiado a las grandes potencias y si naturalmente ahora maniobran en busca de “estabilidad”, está seguro de que no podrán detener el proceso de cambios.

- El régimen sigue ahí, no sólo dentro de la policía y el aparato del Estado sino también en los medios de comunicación y en Internet -dice. - Hay que aprovechar el momento para crear nuevos medios y nuevos formatos. También hay que establecer una coalición entre periodistas tunecinos y extranjeros porque necesitamos experiencia y formación.

Hay que ir a los pueblos, dice Fahem, y es verdad. No obsesionarse con la Qasba, y es verdad. Pero la Qasba tiene estos días un poder de absorción casi alucinógeno. No puede haber una plaza más hermosa en todo el mundo ni una situación más anómala. Tampoco una emoción extra-corporal más fluida ni imprevisible. Porque ocurre hoy que la lluvia, en lugar de dispersar a la gente, la ha multiplicado, como si fuesen de hierba y no de carne. Tan grande es la multitud que durante unas horas el ejército cierra los accesos y sólo podemos entrar con el conjuro del periodismo. Pocos minutos antes de nuestra llegada -nos cuenta Aisa, el hermano de Che Guevara- un alto funcionario del ministerio de Defensa, rodeado de soldados, se ha dirigido a los concentrados a través de un altavoz, asegurándoles que ya se habían tomado medidas para proporcionar trabajo a todo el mundo y rogándoles que abandonasen la plaza. La respuesta unánime ha sido un vocerío de “degage”, “degage”, “degage”. Lo que ocurre como excepción es un milagro; pero lo que ocurre una vez más contra todas las previsiones también lo es. Hay algo casi sobrenatural ya en esta obstinación que ignora el frío, las provocaciones, las agresiones, y que se mantiene tranquila, festiva, gritona, por quinto día consecutivo. Aisa teme una intervención del ejército para desalojarlos, pero lo cierto es que el ambiente ha cambiado de nuevo y la electricidad del día anterior se ha extinguido bajo el aguacero.

A Salem Hiyri, hombre de Nabeul de 60 años, tuvieron que hospitalizarlo tras las agresiones de los sicarios armados que sembraron el terror la noche anterior. Hoy está sereno y determinado:

- Tienen la policía, el dinero, el poder, pero nosotros tenemos la fuerza del pueblo y nuestra cultura superior.

El hecho de estar todos juntos reúne los razonamientos y singulariza las conductas.

Un grupito ha iniciado una huelga al mismo tiempo de hambre y de silencio.

Otro exhibe carteles de solidaridad con el pueblo egipcio, que imita al tunecino en El Cairo y en Ismaeliya, y eso hasta el punto de utilizar (como vemos luego en la televisión de un café) sus mismas consignas: “degage” y “as-shaab iuridu isqt al hukuma” (“el pueblo quiere derrocar al gobierno”).

Cuando la lluvia arrecia se tiende un enorme techo de plástico sobre las miles de cabezas, porque la plaza del pueblo es, como los coches de lujo, descapotable.

Tariq y Maki, dos estudiantes de informática que viven en Túnez capital, se sienten orgullosísimos cuando les decimos que el pueblo tunecino está mucho más desarrollado que el español o el italiano. Y se burlan con ingenio de la pretensión del gobierno de que los bárbaros civilizadores congregados en la plaza “vuelvan al trabajo”.

- ¡Pero si están en paro! Hay que agradecerles lo que hacen. Los otros trabajan y ellos se rebelan. Eso se llama división del trabajo.

Pero lo que más nos impresiona hoy es Hodé, una mujer pequeña, flaca, nerviosa, que no deja de hablar mimando con manitas elocuentes la historia de la batalla eterna contra la injusticia. Tiene 38 años, limpia casas y gana 150 dinares al mes (75 euros). Separada del marido, se ocupa ella sola de un hijo de 8 años al que ha dejado en casa de unas vecinas para poder pasar la noche en la Qasba. Se ha subido a un poyete para no estar por debajo de nosotros y se expresa con una precisión de cuchilla, con la pasión de una enamorada. Sus ojos relampaguean con la pureza fanática de los personajes de Dostoievsky. Cuenta una larga historia de humillaciones y no se siente humillada; de dolores y no pide compasión; de ignorancia y reclama su derecho a hablar y a que la escuchen. No cabe duda, al oírla, de que su hijo está bien protegido entre sus manos. Y, como tantos de los que se encuentran en esta plaza, no conoce ni una palabra de francés.

- Soy una ciudadana -¡una ciudadana!- lo mismo que tú. No he leído ni estudiado, pero tengo cerebro y ojos y sé contar lo que pienso y lo que veo. Quiero derecho, no dinero. Quiero mis derechos. No tengo miedo de nada ni de nadie; no me doblego ante ningún ser humano y los ministros son seres humanos como yo. Es a nosotros, y no a los ministros, a los que tenéis que escuchar los periodistas. Porque ellos sólo tienen palabras, que son falsas, mientras que nosotros tenemos el cerebro y los ojos. ¿Está claro?

Clarísimo. Los valientes tunecinos han demostrado estos días que su bandera es una llama y su himno una Marsellesa. Esta mujer demuestra que el despreciado dialecto tunecino es una lengua. Y ha llegado quizás la hora de devolverle su dignidad junto a la de sus hablantes.

Fahem Boukadous, que había anticipado los cambios en el gobierno anunciados por Ghanoushi esta noche, se equivocaba sin embargo al garantizar el rechazo de la UGGT al nuevo gabinete. No participa de él, pero le reconoce legitimidad. Sin duda esa decisión voltea nuevamente la situación. La potencia de la UGTT ha permitido en estos días mantener la presión sobre el gobierno mediante huelgas y concentraciones; ahora este acuerdo aisla las protestas populares y las vuelve vulnerables. Como escribía Fathi Chamkhi a media tarde: “si esta nueva versión del Gobierno de Unidad Nacional se acepta mañana, se podría decir que el tira y afloje que dura desde el 15 de enero entre el campo revolucionario y el de la contrarrevolución, ha sido momentáneamente ganado por este último”. Es exactamente lo que ha ocurrido.

Los tunecinos empujaron y empujaron y Ben Alí los llamó “terroristas”. Y empujaron y empujaron y Ben Alí prometió retirarse en 2014. Y empujaron y empujaron y Ben Alí prometió elecciones en seis meses y levantó la censura. Y empujaron y empujaron y Ben Alí huyó del país. Y empujaron y empujaron y tumbaron el primer gobierno de coalición. ¿Seguirán empujando los tunecinos ahora que saben que empujar y empujar no es inútil?

Tras el anuncio del nuevo gobierno por televisión, llamamos a nuestros amigos en la Qasba para conocer su reacción. Tras un instante de alegría y luego de desconcierto, nos dicen, se ha restablecido la normalidad; es decir, la obstinación. No hace falta que lo digan. A través del teléfono nos llegan los gritos: “degage”, “degage”, “degage”.

Mañana será el primer día del nuevo gobierno y el decimoquinto del pueblo tunecino.

Libertad de prensa

Obstinación

La plaza más hermosa del mundo

Niña y bandera

El pueblo descapotable

Sujetando el cielo

Si los gobiernos callan, las paredes hablan

El Mundo árabe está en llamas: diálogo con un anarquista sirio

Las grandes revueltas que están sacudiendo el mundo árabe en Yemen, Argelia, Túnez y ahora Egipto han tomado a todo el mundo por sorpresa. Son, sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos más relevantes de nuestro tiempo y están enviando un claro mensaje: no hay ningún lugar del mundo condenado a ser el juguete de un dictador con apoyo imperialista. Regímenes extraordinariamente autoritarios como el de Ben Ali se han mostrado completamente impotentes frente a un pueblo en lucha unido y con determinación. Quienes están llevando a cabo estas rebeliones son jóvenes, trabajadores, desempleados, los pobres, que están reconfigurando el rostro de la región, dando escalofríos a los mandamases en Washington y Tel Aviv. Ni todas las armas reunidas del régimen de Mubarak ni toda la ayuda militar estadounidense han podido frenar la extensión de la protesta. Los rebeldes están mostrando el poder del pueblo y de la clase trabajadora cuando se une, la capacidad política de la gente común y corriente para levantar organismos de poder dual con un claro instinto libertario y están demostrando al mundo que nos encontramos en una era de cambio revolucionario. Hemos sostenido un rápido diálogo con nuestro compañero y amigo Mazen Kamalmaz, de Siria, editor del blog anarquista árabe http://www.ahewar.org/m.asp?i=1385 que nos habla acerca de la importancia de este espléndido desarrollo político.

Extraído de anarkismo.net

Traducción al castellano de Manu García

1. Parece que toda una ola repentina de protestas masivas está sacudiendo los cimientos de longevos regímenes opresivos en el mundo árabe… ¿había indicios de que esto podía suceder?

Este es uno de los aspectos más interesantes de la ola revolucionaria que se está expandiendo por el mundo árabe, que llega cuando nadie la esperaba. Sólo unos días antes de las manifestaciones multitudinarias en Egipto, la Secretaria de Estado de los EEUU, Hillary Clinton, declaraba que el gobierno egipcio era estable, y ahora nada es estable en la región: las masas se encuentran de pie y todos los regímenes represivos se esperan lo peor. Hay cuestiones que comparten todos estos levantamientos, que pasaron inadvertidos a los regímenes, a los estadistas e incluso a los intelectuales, tales como la rabia que había ahí, escondida, silenciada por la represión de los Estados, la pobreza y el desempleo crecientes… pero los gobiernos, tanto locales como occidentales, pensaron que se podía mantener esta rabia bajo control… ahora sabemos lo equivocados que estaban.

2. ¿Cuál es la importancia de la salida de Ben Ali del gobierno de Túnez?

Este es tan sólo el primer paso de lo que está por venir. Supone el hecho de que el pueblo, el pueblo en lucha, puede desafiar a la represión y vencer. Es muy pronto para hablar sobre el desenlace final, todo es demasiado complejo aún, pero el pueblo ha conseguido ser consciente de su poder real y todavía está en la calle, de modo que la lucha aún se encuentra abierta a muchas posibilidades.

3. ¿Por dónde se está extendiendo la revuelta? ¿qué países pueden experimentar rebeliones masivas?

Hoy podemos afirmar con seguridad que cualquiera podría ser el siguiente. Quizás Argelia, Yemen y Jordania sean candidatos firmes, pero debemos tener en cuenta que una revolución en Egipto tendría un impacto grandioso en la región, superando las peores pesadillas de los dictadores y de sus partidarios.

4. ¿Cuál sería la relevancia de una revolución en Egipto, el segundo mayor receptor de ayuda militar norteamericana en todo el mundo?

Egipto es el país más grande de Oriente Medio y su papel estratégico es muy importante. Es uno de los principales pilares de la política norteamericana hacia Oriente Medio. Incluso si el viejo régimen sobreviviera durante algún tiempo o si el nuevo régimen fuera pro-norteamericano, la presión de las masas será un factor a tener en cuenta de ahora en adelante. Resumiendo, los EEUU, el principal apoyo del régimen actual, se resentirá debido a la rebelión de las masas egipcias.

5. ¿Cuál está siendo el rol de los Hermanos Musulmanes en estas protestas? ¿y de la vieja guardia de la izquierda?

Un punto muy importante de estas manifestaciones y revueltas es que tuvieron un origen totalmente espontáneo e iniciado por las masas. Es cierto que los diferentes partidos políticos se sumaron más tarde, pero todo el proceso fue en gran medida una manifestación de acción autónoma por parte de las masas. Eso también vale para los grupos políticos islamistas. Quizás dichos grupos piensen ahora que las elecciones podrían llevarles al poder, pero con las masas en rebelión en las calles es difícil, dado que se negarán activamente a someterse de nuevo a otro poder represivo, pero incluso en el caso de que eso sucediera, el pueblo no aceptaría en esta ocasión ser sometido, mientras se mantenga fresca en la mayoría la memoria eufórica de las cotas de libertad que alcanzaron mediante su propia lucha. Ningún poder podría forzarles fácilmente a someterse de nuevo a algún tipo de régimen represivo.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es que durante las revoluciones el pueblo es más receptivo a las ideas libertarias y anarquistas, y que la libertad es la idea hegemónica del momento, no el autoritarismo. Algunos de los grupos estalinistas solo representan el rostro más feo del socialismo autoritario… por ejemplo, el antiguo Partido Comunista de Túnez participó junto al partido dominante de Ben Alí en el gobierno formado tras la expulsión del propio Ben Alí. Otro grupo autoritario, el Partido Comunista de los Trabajadores de Túnez, participó activamente en las protestas, pero se manifestaron sus contradicciones: cuando Ben Alí escape llamó a crear consejos o comités locales para defender el proceso, solamente para retractarse poco después y llamar a crear un nuevo parlamento y gobierno. En Egipto es prácticamente lo mismo, hay grupos reformistas de izquierda, como el Partido de Unidad Progresista y algunos grupos revolucionarios de la izquierda autoritaria.

No puedo decir con exactitud cuál es el rol de los anarquistas y de otros libertarios -hay una creciente tendencia comunista consejista junto a ellos- debido a la falta de comunicación con nuestros compañeros allá, pero tengo que resaltar lo dicho antes: que estas revoluciones fueron hechas principalmente por las propias masas. En Túnez, los fuertes sindicatos locales jugaron un gran papel en las últimas fases de la revuelta.

Quiero hablar un poco más acerca de los comités locales creados por las masas, que son una de las manifestaciones más interesantes de su acción revolucionaria. Frente al pillaje iniciado sobre todo por la policía secreta, el pueblo creó dichos comités como instituciones realmente democráticas, como una competencia real al poder de las elites dominantes y de las instituciones autoritarias… en Egipto hay al día de hoy dos gobiernos; los comités locales y el gobierno de Mubarak que se esconde tras los tanques y los rifles de sus soldados. Esto está sucediendo en una región asolada por las dictaduras y el autoritarismo… eso es lo grandioso de las revoluciones, que transforman el mundo rápidamente. Eso no significa que la lucha esté ganada; por el contrario, esto significa que la lucha real acaba tan solo de comenzar.

6. Para resumir, ¿cuál es su punto de vista sobre los acontecimientos? ¿qué piensa que simbolizan?

Es el comienzo de una nueva era, las masas se están levantando y su libertad está en juego, las tiranías tambalean… sin duda, estamos asistiendo al nacimiento de un mundo nuevo.

Revolución en Egipto

Egipto sigue a Túnez.

Hoy medio millón de manifestantes salieron a la calle en Alejandría, segunda ciudad del país. En Suez y Alejandría, fuertes enfrentamientos entre manifestantes y policía, y ejército. Manifestantes han prendido fuego a la sede del partido del presidente Mubarak en El Cairo. El Gobierno egipcio ha sacado los tanques a la calle, ha declarado toque de queda en varias ciudades, ha cortado Internet, el servicio de mensajería de móvil, y finalmente también toda la telefonía movil.

Fuente: www.alasbarricadas.org

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